La estratega fiscal y especialista en crecimiento patrimonial explica por qué ganar más dinero no garantiza estabilidad financiera y comparte las decisiones que pueden ayudar a emprendedoras y empresarias a construir, proteger y multiplicar su patrimonio.
Generar ingresos es importante, pero no necesariamente significa estar construyendo riqueza. Una persona puede aumentar sus ingresos o una empresa elevar considerablemente su facturación y, aun así, tener dificultades para acumular capital y construir un patrimonio que le proporcione mayor estabilidad financiera en el futuro.
Para Yovanka Castellanos, estratega fiscal, empresaria, especialista en crecimiento patrimonial y presidenta y CEO de YCCTAX LLC, la diferencia está, en buena medida, en la estructura y las decisiones que acompañan al dinero que se genera.
“He visto empresarios facturar cifras importantes y aun así sentirse financieramente estancados. Ahí comprendí que generar dinero y construir patrimonio son cosas muy distintas”, afirma.
Su planteamiento coloca sobre la mesa una pregunta relevante para cualquier persona que busca mejorar su situación económica:¿cómo pasar de generar ingresos a construir patrimonio? Castellanos propone comenzar antes de alcanzar grandes niveles de facturación. Para ella, el patrimonio se construye desde las primeras decisiones financieras.
Construir patrimonio debe comenzar desde el primer día
Uno de los errores frecuentes es pensar que primero hay que ganar mucho dinero y posteriormente comenzar a invertir, organizar las finanzas o diseñar una estrategia patrimonial. Castellanos plantea lo contrario. “La construcción patrimonial no comienza cuando el negocio crece; comienza cuando se desarrollan hábitos financieros correctos”, asegura.
Esto significa que una emprendedora que está comenzando puede adoptar decisiones que preparen las bases para construir riqueza a largo plazo, aun cuando sus ingresos actuales sean limitados. “No importa si estás empezando o si ya tienes una empresa consolidada. Mientras más temprano se piensa en patrimonio, mayores son las oportunidades de crecimiento”, agrega.
La construcción patrimonial deja entonces de ser exclusivamente una meta futura para convertirse en una forma de administrar los recursos desde el presente.
1. Separa las finanzas personales de las del negocio
Para una mujer que inicia un emprendimiento, Castellanos coloca esta decisión en primer lugar: separar completamente las finanzas personales de las empresariales.
Mezclar ambos recursos dificulta determinar cuánto produce realmente el negocio, cuáles son sus gastos y qué cantidad de dinero está disponible para reinvertir o destinar a otros objetivos financieros. La separación también forma parte del proceso de profesionalización de una empresa.
Castellanos identifica precisamente la falta de organización como uno de los errores que encuentra entre las emprendedoras. “Muchas mujeres son excelentes generando ingresos, pero postergan la organización financiera, mezclan finanzas personales con las del negocio o no desarrollan sistemas para medir resultados”, explica.
El punto de partida para construir patrimonio, por tanto, no necesariamente está en una inversión sofisticada. Puede comenzar con algo tan fundamental como poner orden en las finanzas.
2. Conoce y mide tus números
Una empresaria puede vender mucho y, sin embargo, tener poca claridad sobre la situación financiera de su compañía. Por eso, el segundo paso recomendado por Castellanos consiste en entender los números del negocio y medirlos regularmente.
La información financiera permite tomar decisiones con mayor criterio y establecer objetivos de crecimiento basados en la realidad de la empresa.
Para la especialista, uno de los patrones que pueden limitar la construcción de riqueza es concentrarse exclusivamente en producir más dinero sin desarrollar una estrategia para administrar los recursos que ya se han generado. “Muchas personas no fracasan por falta de ingresos, sino por falta de estructura”, sostiene.
En otras palabras, aumentar las ventas constituye solo una parte de la ecuación. También es necesario conocer qué ocurre con el dinero después de ingresar al negocio.
3. Define objetivos para construir patrimonio
Castellanos coloca la definición de objetivos claros de crecimiento entre los primeros pasos para desarrollar una estrategia financiera sólida. Esto implica pasar de simplemente querer “ganar más” a determinar qué se desea conseguir con esos recursos.
La construcción de patrimonio requiere una visión de largo plazo que permita conectar las decisiones actuales con objetivos futuros.
Ese cambio de perspectiva también ayuda a diferenciar dos conceptos que con frecuencia se confunden: ingreso y patrimonio. “El ingreso puede ser temporal; el patrimonio permanece”, señala Castellanos.
La especialista lleva esta reflexión un paso más allá al introducir el concepto de legado. “Ganar dinero es un resultado. Crear legado es una estrategia”. Desde esta perspectiva, construir patrimonio significa desarrollar activos y estructuras capaces de trascender el ingreso inmediato y generar un impacto económico que potencialmente alcance a las siguientes generaciones.
4. Utiliza la planificación fiscal como parte de tu estrategia
Los impuestos suelen analizarse exclusivamente desde la obligación de pagarlos. Castellanos propone incorporarlos dentro de una visión financiera más amplia. “Cada dólar que se conserva de forma legal e inteligente puede convertirse en una oportunidad de inversión y crecimiento”, afirma.
Según explica, una estrategia fiscal adecuada no consiste simplemente en buscar pagar menos impuestos, sino en reducir ineficiencias tributarias dentro del marco legal para que determinados recursos puedan permanecer disponibles para los objetivos financieros y empresariales.
“Una estrategia fiscal adecuada no busca únicamente reducir impuestos; busca redirigir recursos que de otra manera se perderían en ineficiencias tributarias. Al optimizar la carga fiscal, ese capital permanece en manos del empresario para invertir, crecer y construir patrimonio”, explica.
Por esa razón, Castellanos considera la planificación fiscal una herramienta que puede contribuir a acelerar la construcción patrimonial.
5. No solo generes dinero: aprende a conservarlo y multiplicarlo
Otra de las advertencias de Castellanos está relacionada con una mentalidad muy extendida entre quienes emprenden: dedicar prácticamente todos los esfuerzos a generar más ingresos.
Producir más es importante, pero existe una segunda etapa que no debería ignorarse. “Otro error común es enfocarse exclusivamente en producir más, sin dedicar tiempo a proteger y multiplicar lo que ya han construido”, señala.
La construcción de riqueza requiere entonces trabajar sobre tres dimensiones: generar, conservar y multiplicar.
Esta perspectiva modifica la manera de evaluar el progreso financiero. El éxito deja de medirse exclusivamente por cuánto se factura o cuánto se gana y comienza a considerar cuánto de esos recursos puede convertirse en patrimonio.
6. Busca una estructura adecuada para tu negocio
La improvisación puede resultar costosa a medida que una empresa crece. Castellanos recomienda que las emprendedoras se apoyen en profesionales, entre ellos un CPA con visión estratégica, que puedan contribuir a diseñar una estructura corporativa coherente con los objetivos del negocio.
Esa estructura, explica, debería considerar el crecimiento, la protección patrimonial y la eficiencia fiscal. “La improvisación suele ser costosa; la planificación genera oportunidades reales”, afirma.
Su propia trayectoria profesional está relacionada con esta visión integral. Castellanos comenzó trabajando en el área tributaria, pero posteriormente entendió que los impuestos constituían solamente una parte de la situación financiera de un empresario.
“Para ayudar verdaderamente a un empresario, debía comprender también finanzas, estructuras empresariales, patrimonio y planificación a largo plazo”, recuerda. Desde su firma en Miami, asegura que durante casi 17 años ha integrado impuestos y estrategia patrimonial bajo esa perspectiva.
7. Invierte en educación financiera
La educación financiera constituye otro de los pilares que Castellanos considera esenciales para construir independencia económica.
En el caso de las mujeres, sostiene que sus efectos van más allá de aprender a administrar un presupuesto. “La educación financiera le permite a una mujer tomar decisiones desde el conocimiento y no desde el miedo”, explica.
También considera que proporciona herramientas para negociar, invertir con mayor confianza, proteger el patrimonio y desarrollar independencia económica. “La libertad financiera comienza con la educación financiera”, sostiene.
Para Castellanos, tres fundamentos son esenciales para una mujer que quiere alcanzar independencia financiera y dejar un legado: educación financiera continua, disciplina y consistencia en sus decisiones, y una estructura financiera intencional.
Construir riqueza requiere consistencia
No existe, desde la perspectiva de Castellanos, una única decisión capaz de garantizar la creación de riqueza, ya que el proceso es acumulativo. “Entienden que la riqueza no se construye con una sola gran decisión, sino con cientos de decisiones correctas tomadas de manera consistente a lo largo del tiempo”, explica al referirse a los hábitos de las mujeres que consiguen construir riqueza de forma sostenible.
Esto también significa que comenzar tarde no necesariamente impide avanzar. Para quienes sienten que dejaron pasar demasiado tiempo antes de organizar sus finanzas o comenzar a pensar en patrimonio, Castellanos plantea cambiar el foco del pasado hacia las decisiones que todavía pueden tomarse.
“No importa dónde estés hoy; importa la dirección que decides tomar. La libertad financiera no depende de cuánto dinero tienes en este momento, sino de las decisiones que empiezas a tomar desde ahora”.
Su filosofía puede condensarse en una idea que diferencia claramente ingresos, riqueza y legado: “La verdadera riqueza no se construye con lo que ganas, sino con lo que logras conservar, multiplicar y transferir a las próximas generaciones”.
