Noelia Rodríguez: «Para dar un buen fruto, primero hay que sanar las raíces»
La pastora y doctora llamó a las mujeres a sanar las heridas emocionales y a trabajar sus raíces para poder vivir desde el propósito y no desde el dolor
Las heridas emocionales no visibles pueden convertirse en el mayor obstáculo para el crecimiento personal y el liderazgo. Así lo afirmó la pastora y doctora Noelia Rodríguez durante la conferencia «Sanidad desde el alma», presentada en el evento Mujer 360, el cual tuvo como tema “Liderazgo con Aroma de Mujer”.
Con un mensaje centrado en la fe, la restauración interior y el propósito, Rodríguez invitó a las asistentes a mirar más allá de las apariencias y a prestar atención a aquello que permanece oculto: las raíces del alma. “La salud de los frutos es el reflejo de la profundidad y la sanidad de las raíces. Eso que nadie ve, eso que está debajo, eso que está escondido”, expresó.
Durante su intervención, la conferencista recordó las historias de tres mujeres de la Biblia: la mujer del flujo de sangre, Ester y Rut, quienes, según explicó, enfrentaron circunstancias difíciles, pero decidieron creer, obedecer y avanzar hacia el propósito que Dios había diseñado para sus vidas.
“Son testimonios diferentes, pero marcados por un mismo propósito: mujeres que decidieron creerle a Dios y caminar pese a la condición que estaban viviendo”, señaló.
Rodríguez también compartió parte de su propia experiencia, confesando que, aunque muchas personas la percibían como una mujer fuerte, durante años cargó con heridas que no habían sido sanadas. “Todos veían un árbol levantado, sin imaginarse que cada vez que llegaba el viento yo me tambaleaba porque mis raíces no habían sido sanadas”, afirmó.
La pastora explicó que una persona no puede sostenerse ni dar buenos frutos si las bases emocionales sobre las que está construida permanecen quebrantadas.
“Ningún árbol puede sostenerse si sus raíces no están firmes. Para dar un buen fruto, primero hay que sanar las raíces”, expresó.
En un momento de reflexión, invitó a las asistentes a mirarse en un espejo y a preguntarse quiénes eran realmente más allá de los títulos, las responsabilidades y la imagen que proyectan al mundo. Asimismo, dirigió un mensaje a las mujeres que atraviesan momentos de dolor, rechazo, abandono o frustración.
“Hoy vengo a hablarle a esa mujer que ha llorado en silencio, a la que le cerraron puertas, a la que muestra una imagen fuerte, pero por dentro está rota”, dijo.
La especialista insistió en que el lugar donde una persona fue herida no siempre es el lugar donde será restaurada. “La persona que te hirió no tiene la capacidad de restaurarte. Muchas veces quien hiere también está roto y no sabe cómo levantarse”, manifestó.
Durante la conferencia, Rodríguez compartió algunas herramientas para comenzar un proceso de sanidad emocional. Entre ellas mencionó la importancia de reconocer el propio valor, establecer límites saludables, dejar de compararse, perdonar las heridas del pasado y aprender a pedir ayuda.
“Hay alguien que fue diseñado para levantarte y hay personas con las herramientas necesarias para ayudarte a reparar lo que está roto en ti”, expresó.
La conferencista también hizo un llamado a las mujeres a no conformarse con vivir desde el dolor ni a definir su identidad a partir de las heridas. “Hay sueños que todavía no se han cumplido porque primero Dios quiere prepararte para recibir lo que ha diseñado para tu vida”, afirmó.
Antes de concluir, dejó una de las reflexiones que más resonó entre las asistentes: “El mayor peligro para una líder no es fracasar; es acostumbrarse a liderar mientras se está rompiendo por dentro”.
Invitó a las participantes a levantarse de las heridas, de las limitaciones y de las circunstancias que las han mantenido estancadas. “Hay algo mejor para ti. Levántate del lugar de la herida y de aquellas condiciones que te golpean día tras día”, concluyó.